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El tabayón del ríu Mongallu (Asturias) Mensaje Publicado: Mie Jun 25, 2008 4:48 pm por Santos

Como los dos anteriores reportajes han sido sobre la zona del Parque Natural de las Batuecas-Sierra de Francia (Salamanca), lugar habitual de "correrías" durante la época de vacaciones estivales, ahora os pongo una ruta de la zona de "andanzas" habitual durante el resto del año.
Fecha: 3/abril/2.008
Itinerario: Tarna (pueblo) – cruce de Terreros – rebollos de Llano del Toro – cruce de Terreros – cruce del arroyo de Requexada – fuente los Arellales – majada La Campona – tabayón del Mongallu – majada de Rebolláu – majada de Llaria – Tarna (pueblo).
Distancia total aprox.: 11 km.
Tiempo total empleado: 5 horas aprox.
Desnivel: 300 m.

0.- Mapa del trazado del itinerario de la ruta (I.G.N.)


1.- El lugar de inicio de esta ruta se sitúa en el pueblo de Tarna, hasta el que se llega por la carretera AS-117. Es este un pueblo situado a 990 metros de altitud, y al llegar dos cosas me llamaron poderosamente la atención. Primero, su trazado urbanístico que se aparta claramente de la típica fisonomía de los pueblos casinos, construidos en general de forma escalonada en la ladera del monte; y es que Tarna fue objeto de una reconstrucción total a cargo de la Dirección General de Regiones Devastadas, después de que fuera destruido casi en su totalidad en 1.937 durante violentos combates de la guerra civil. Segundo, la sensación de encontrarse en un pueblo abandonado, casi fantasma, pues no se ve por las calle a ninguna persona o animal, no hay rastro de vida; las ventanas, persianas y puertas están “cerradas a cal y canto”, pese a que la gran mayoría de las casas se ven muy bien arregladas y preparadas, e incluso hay unos apartamentos rurales.
1.- Tarna (pueblo).


Posteriormente, al llegar nuevamente al pueblo tras finalizar la ruta, me encontré en la plaza con un octogenario vecino que sentado al sol sobre un tronco de madera me contaba que en la actualidad solo quedan tres o cuatro vecinos que viven habitualmente en el pueblo, y la mayoría de las casas solo se utilizan de fin de semana o vacaciones. Recordaba como cuando era un niño llegó a haber hasta 80 vecinos, y las nevadas de antaño en invierno llegaban a alcanzar casi los dos metros de altura, teniendo que salir de las casas por las ventanas, viéndose obligados los propios habitantes a “palear” la nieve de las calles e incluso de la carretera; y como las mujeres, con esas grandes nevadas, cuando el día estaba bueno, se subían a los tejados a tomar el sol mientras cosían.
Tarna, fue paso del Camín Real hacia Castilla desde Villaviciosa, llegando a tener hacia el año 1.142 un albergue que daba alojamiento y cobijo a los viajeros que pasaban por el puerto.
A la entrada del pueblo, junto al puente que cruza las aguas del emblemático río Nalón, cuyo nacimiento tiene origen en la misma cúspide del puerto (fuente de La Nalona), se sitúa el panel informativo de la ruta (P.R. AS-60).
7.- Lugar de inicio de la ruta a la entrada de Tarna y junto al puente que cruza el río Nalón.


8.- Panel informativo de la “Ruta los Robles y Cascada del Tabayón del Mongallu. P. R. AS-60”, ubicado al inicio de la misma en la entrada a Tarna.


2.- Atravesamos el puente y tomamos la pista de hormigón que se dirige al poniente, pasando a los pocos metros por delante del camino de acceso al cementerio, discurriendo después en subida bajo la sombra de grandes árboles y en medio de las mullidas praderías de Los Llinares y El Otero, atravesando el reguero de Los Simones, y pudiendo contemplar en la lejanía el inconfundible perfil nevado del Cantu del Oso
10.- Trazado de la pista al inicio de la ruta.


12.- Panorámica del Cantu del Oso, al poco de iniciar la ruta.


En este punto se me une un inesperado acompañante, un perro grande y negro, al que no acierto a identificar de que raza pudiera ser, el cual apareció repentinamente como caído del cielo, sin dar un solo ladrido, y que parece ser no tenía otra cosa mejor que hacer, así que me fue dando compañía (¡debió oler el bocadillo de chorizo de la mochila!)

3.- Tras afrontar una empinada cuesta de tierra, y doblar una pronunciada curva a la izquierda, llegamos al cruce de caminos de Terreros, donde se sitúa un panel indicador que nos señala la ruta a seguir: a la derecha (de frente) hacia el Tabayón (cascada), o a la izquierda hacia el Llanu del Toro.
15.- En el cruce de Terreros, el desvío hacia la izquierda que lleva a los Robles del Llanu del Toro.


A mi canino compañero parece que los robles y los árboles no le interesan demasiado, o ya los tiene muy vistos, ya que toma directamente el camino hacia la cascada; ante la advertencia de que yo voy a seguir a conocerlos, se da media vuelta y decide seguir acompañándome.

4.- Tomamos esta última opción, abandonando el camino principal, para subir por un empinado camino de tierra (dejando de lado otro camino que hacia la mitad de la subida se desvía casi en llano hacia la derecha), que va profundizando hacia el bosque del monte Cabanielles, conduciéndonos primeramente hasta un amplio claro del bosque donde concluye la amplia traza del camino. En mitad de la pradería se yergue una estaca clavada, con las marcas senderistas de la ruta, a partir del cual hemos de tomar un fino y desdibujado sendero que parte hacia la izquierda y ladera arriba, por entre la frondosa arboleda del bosque, siguiendo las marcas de pintura que veremos pintadas sobre los troncos de los árboles.
16.- Subiendo hacia el lugar donde se ubican los Robles del Llanu del Toro.


5.- Tras una corta subida alcanzamos el primero de los rebollos del Llano del Toro, que tiene un perímetro de 9,7 metros y está cercado con una valla de madera, al pie del cual hay un panel informativo con la siguiente leyenda: “Robles Llanu´l Toru. Heridos por mil rayos, centenarios robles albares vigilan el seno de los hayedos de Llanu´l Toru, contribuyendo con sus retorcidos troncos al enriquecimiento de los complicados equilibrios del sistema forestal [Robe Albar (Quercus petraea mat. Lieblein)]”.
22.- Junto al primer roble de Llano del Toro, en el bosque de Peña Terreros.


24.- Junto al primer roble de Llano del Toro, en el bosque de Peña Terreros.


28.- Primer roble de Llano del Toro, en el bosque de Peña Terreros.


El segundo rebollo se encuentra situado aproximadamente unos 50 metros más arriba. También está cercado por una valla de madera, y tiene un perímetro de 7,4 metros.
32.- Segundo roble de Llano del Toro.


33.- Segundo roble de Llano del Toro.


34.- Primer roble de Llano del Toro, en el bosque de Peña Terreros.


Son éstos, dos fabulosos e impresionantes ejemplares de robles ubicados en mitad de la frondosidad y la tupida umbría del bosque Cabanielles, en la ladera de la Peña de Terreros, donde los robles y hayas cubren una buena parte de la vertiente norteña de la Sierra de Mongallu.
El paisaje y el bosque que rodea este lugar es de una belleza impresionante e indescriptible, irradiando mágicas y ensoñadoras sensaciones.
Mientras estoy embelesado con la visión de este idílico y bucólico paraje, mi inesperado acompañante no cesa de corretear arriba y abajo, tomando en ocasiones un pequeño respiro para refrescarse echándose sobre algún pequeño nevero y degustar algún que otro bocado de refrescante nieve. Y tan repentinamente como había aparecido, desapareció; como si el dueño y señor de este mágico lugar, “el busgosu”, se lo hubiera llevado (¿o tal vez intuyó que el bocadillo de chorizo no era tan grande como hubiera imaginado?). Sin más compañía que la de mis propios pensamientos, retorno nuevamente hasta el cruce de Terreros, donde retomo el camino original.

6.- Sin grandes desniveles, más adelante y por un rústico puente de madera, cruzamos las tumultuosas aguas del arroyo Requexada, que viene algo crecido por las lluvias y la nieve caída en las últimas fechas, atravesando ladera abajo las verdes praderías, buscando irremediablemente fundirse con el Nalón.
39.- Puente sobre el arroyo Requexada.


Nada más cruzar el puente, el trazado del camino hace una pronunciada curva hacia la derecha, para adaptarse al desnivel del terreno.

7.- En ligera y cómoda subida vamos atravesando sobre la zona alta de los prados de Les Cabanielles, lugar abierto por donde descubrimos en la lejanía la montaña del Maciédome.

8.- Faldeando por esta ladera, ahora ya casi sin desnivel, nos vamos introduciendo nuevamente en el bosque de hayas y robles
45.- Bosque de robles y hayas por mitad del cual atraviesa el camino.


a través del cual el ancho camino nos lleva hasta la fuente de Los Arellales, situada al mismo borde del camino, y en donde también hay un banco de madera con asientos.
46.- Fuente de Los Arellales al borde del camino.


9.- A partir de la fuente, el camino se convierte en un simple sendero, que no obstante es bien claro y visible, el cual atraviesa por un puente de madera otro de los múltiples regatos que discurren ladera abajo.
47.- Puente de madera atravesando un regato de agua, poco antes de llegar a la majada de La Campona.


51.- Cepellón de un haya sobre cuyas raíces pasa el camino.


10.- Vamos saliendo de la espesura del bosque aproximándonos a su límite occidental, y desde ese despejado relieve pronto aparece ante nosotros las desnudas y oscuras torres de piedra del Cuetu Negro, que se convierte en inmóvil y perpetuo centinela que custodia este pequeño “paraíso natural” que forman la majada de La Campona y el Tabayón del Mongallu, abriéndose ante nuestros asombrados ojos .
52.- Al fondo el Tabayón del Mongallu y por delante la majada de La Campona.


53.- El Tabayón del Mongallu, poco antes de llegar a la majada de La Campona (con zoom).


54.- Panorámica del Cantu del Oso, tomada poco antes de llegar a la majada de La Campona.


11.- Prosiguiendo por el sendero, descendemos hacia los amplios y despejados prados de la antigua majada de pastores de La Campona, en mitad de la cual se levantan las ruinas de una solitaria cabaña de piedra.
58.- Praderías de la majada de La Campona.


59.- El Tabayón del Mongallu, desde la majada de La Campona.


Es éste también un buen lugar para pararse a contemplar el Cantu del Oso y el Tabayón del Mongallu, encuadrado en un marco natural recreando un lienzo que desearía ser pintado por el más famoso pintor, mientras escuchamos de fondo la sinfónica melodía de la cascada, que lleva sonando desde hace miles de años.

12.- Desde La Campona tomamos un sendero que nos lleva a cruzar por unas piedras el cauce del arroyo del Mongallu, continuando su trazado hacia arriba durante unos metros arrimado a los restos de un muro de piedra que cierra un prado. Pocos metros más arriba un poste de madera, que tiene pintadas las marcas senderistas, nos indica que debemos girar hacia la izquierda, abandonando el sendero que continúa arriba hacia la derecha con dirección a situarse en la parte alta de la cascada.
62.- Subiendo hacia el Tabayón del Mongallu.


63.- Panorámica del Tiatordos, tomada subiendo hacia la base del Tabayón del Mongallu.


Volvemos a cruzar nuevamente el cauce del arroyo, con alguna que otra dificultad, ya que después de las últimas lluvias baja algo crecido, y al otro lado retomamos un claro sendero de blanquecina piedra suelta, que entre monte bajo y matojos, nos lleva directamente a la base de la cascada, donde unos metros antes encontramos un panel informativo con el siguiente texto: “El Tabayón del Mongallu. Situado en uno de los arroyos de cabecera del río Nalón, con nacimiento próximo a los 1.800 m., donde se da una degradación fluvial de morfología glaciar anterior. El Tabayón del Mongallu muestra un perfil fluvial poco evolucionado, propiciado por la presencia de las cuarcitas de la formación Barrios”.
64.- Llegando a la base del Tabayón del Mongallu.


66.- La majada de La Campona, desde la base del Tabayón del Mongallu.

13.- El Tabayón del Mongallu (en bable, la palabra “tabayón” tiene el significado de cascada o salto de agua, por lo que sería una redundancia decir: la cascada del tabayón del Mongallu) es una impresionante cascada de agua, ubicada aproximadamente a 1.250 metros de altitud, que tiene una caída vertical total de más de 150 metros, y está originada por el arroyo de Mongallu, que tiene su nacimiento en la vertiente septentrional de la sierra del mismo nombre, encontrándose enclavada en el corazón del Parque Natural de Redes . El Decreto 38/2003, de 22 de mayo, del Consejo de Gobierno del Principado de Asturias, le da la consideración de Monumento Natural. “Artículo 1.—Declaración : Declarar El Tabayón de Mongayo, situado en el concejo de Caso, como espacio natural protegido perteneciente a la Red Regional de Espacios Naturales Protegidos del Principado de Asturias, bajo la figura de Monumento Natural.
El Monumento Natural de El Tabayón de Mongayo se encuentra en el concejo de Caso, en el Parque Natural de Redes y pertenece a la unidad ambiental denominada en el PORNA "Núcleo Central de la Cordillera". Es un salto de agua originado por la Riega Mongayo en las inmediaciones de La Campona, que constituye un enclave de gran valor natural, paisajístico y educativo. Desde el punto de vista geológico se encuentra en un área de gran complejidad estructural, cortando la base de un circo glaciar, abundando en sus inmediaciones formaciones superficiales como depósitos glaciares y derrubios de ladera. El Tabayón se encuentra orlado por brezales de brezo blanco (Erica arborea) y en sus proximidades existen amplias extensiones de hayedos y abundantes abedulares altimontanos, así como algún rodal de acebo con abedul”.
En la base de la cascada no hay mucho espacio por donde poder moverse, pero podemos sin dificultad llegar a situarnos bajo la misma y tocar con las manos “la cola” de agua, quedando uno ensimismado en la contemplación de un espectáculo de la naturaleza al que no se encuentran palabras para describirlo; cautivando de tal manera su belleza, que se hace difícil abandonar este escondido y mágico rincón.
68.- En la base del Tabayón del Mongallu.


70.- En la base del Tabayón del Mongallu.


73.- En la base del Tabayón del Mongallu.


75.- En la base del Tabayón del Mongallu.



14.- Por el mismo sendero, bajamos nuevamente hasta la majada de La Campona, por detrás de cuya cabaña tomamos un desdibujado sendero que atraviesa la despejada pradería, hasta enlazar con la traza de un camino más ancho.
En un sostenido descenso vamos bajando por este ancho camino de tierra, que en algunos tramos se ve inundado por el agua de los incontrolados regueros, acompañados por la margen izquierda por las aguas del arroyo de Mongallu, que tras precipitarse por la vertical cascada, descienden por este valle, a la sombra de la mole rocosa del Cuetu Negro, entregándose posterior y mansamente al río de La Ablanosa, tributario a su vez del Nalón.
15.- En un pequeño rellano más abierto y despejado, donde el camino hace un pronunciado giro a la derecha, nos encontramos con la majada Rebolláu, donde se levantan dos cuadras emplazadas en sendos prados cercados. Este lugar es un buen mirador para poder contemplar al otro lado del valle, y en las estribaciones del bosque de Fabucao, la majada de La Ablanosa, paso obligado hacia la Vega de Pociellu. A lo lejos, en lo alto, la inconfundible figura del Cantu del Oso, en esta ocasión cubierto de un blanco manto de nieve.
85.- La majada Ablanosa y el Cantu del Oso, desde la majada Rebolláu.


16.- El camino se introduce a continuación de lleno en la espesura y frondosidad del bosque del Monte Saperu, donde la “faya” (haya) es la reina indiscutible de este paraje, y que en lento y progresivo descenso es atravesado por innumerables regatos, que se precipitan ladera abajo ávidos de entregar sus aguas al río de La Ablanosa. Dejaremos de lado un primer camino, que al poco de salir de la majada Rebolláu, se desvía hacia la derecha y monte arriba hacia una solitaria cabaña; y posteriormente otro que hacia la izquierda parece querer bajar hacia el cauce del río.
Tras otra pronunciada curva hacia la derecha, en la que el camino se va adaptando a la orografía y a las cotas de nivel del terreno, comenzamos a dar cara y avistar el caudaloso cauce del Nalón.

17.- Lentamente nos vamos aproximando a la ribera del río, cruzando las caudalosas aguas por un sólido puente de hormigón. Como viene algo crecido, se ha desbordado anegando una parte del camino, teniendo que salvar este corto trecho saltando por un prado colindante.
94.- Puente sobre el río Nalón, poco antes de llegar a la majada Llaría.


18.- Una corta subida nos sitúa en la majada de Llaría, donde al pie de dos cabañas en estado semiruinoso, se abre hacia la izquierda el camino que conduce hacia la majada de La Ablanosa y la Vega de Pociellu. Continuamos por el camino hacia la derecha, alcanzando a los pocos metros la carretera AS-117

19.- Por esta solitaria carretera recorremos los escasos dos últimos kilómetros que nos conducen nuevamente hasta el pueblo de Tarna, lugar de inicio y finalización de esta ruta.
96.- Entrando hacia el pueblo de Tarna, desde la ctra. AS-117.


* Pinchar para ver un video.
http://www.youtube.com/v/8Qui_YtoCHs