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El relieve
del País Vasco se caracteriza por lo accidentado de su
territorio. Los valles Atlánticos (Oria, Urola, Deba, Léniz,
Nervión, Asa y Cadagua entre otros) forman un paisaje de valles
sinuosos por los que suelen discurrir ríos caudalosos encajados
en montañas de pendiente pronunciada pero de moderada altura, ya
que son pocas las que superan los 1.000 m de altitud. De este a
oeste las más importantes serían: Jaizkíbel
(545 m), Ernio
(1.075 m),Erlo-Izarraitz
(1.026 m), Urko
(793m), Oiz
(1.029 m), y Sollube
(686 m). Las montañas
del interior marcan la línea de separación entre las provincias
de Guipúzcoa (Gipuzkoa) y Vizcaya (Bizkaia) con Álava
(Araba). Se trata de crestas calcáreas de alturas
comprendidas entre los 1.000 y los 1.600 m de altitud, que forman una
barrera natural respecto de las zonas más llanas al sur de la
comunidad.
De este a oeste los
subsistemas más importantes serían la sierra de Aralar
(Txindoki,
1.346 m), la sierra de Aitzgorri
(Aitxuri,
1.551m), la sierra de Urkilla
(Aratz,
1.443 m), la sierra de Elgea,
la sierra de Anboto
(1.331 m), el macizo del
Gorbea (1.481 m), el Ganekogorta
(998 m) y, finalmente, las sierras de la Peña
y Salvada,
que hacen frontera con Burgos.
Al sur de
la sierra de Arcamo,
Gorbea
y sierra Elguea,
y hasta llegar al Ebro, que marca el límite meridional de la
comunidad, se extiende una zona de valles más anchos y montañas
más moderadas. La Llanada alavesa queda enmarcada entre la sierra
de Badaia,
al oeste (Oteros,
1.038); los montes
de Vitoria,
de Iturrieta
(Kapildui,
1.177 m) y la sierra
de Entzía,al
sur; y finalmente, la sierra
de Elgea y de
Urkilla
al norte. En el extremo meridional del territorio vasco se alzan
las crestas calcáreas de las sierras
de Toloño (1.267
m) y de Cantabria
(Peña
del Castillo, 1.432
m).Se trata de La Rioja alavesa, una zona que presenta ya netas
características mediterráneas.
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