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Aprovechamos el magnífico día de ayer
para
coronar otra cumbre del Duranguesado, la pequeña
Suiza que llaman algunos. Puede que suene
exagerado el mote que le ponen nuestros vecinos,
pero desde luego viendo el recorrido de ayer no me
extraña y hasta me parece una denominación
acertada. La cima que cayó fue el Ipizte (1057m),
defendida por un hayedo hasta su cúspide, y la
ruta de aproximación la realizamos por el valle de
Atxondo, un paraíso de nuestra naturaleza.
Jalonado de caseríos, paz y armonía Atxondo se nos
presenta como un rincón fabuloso para dejar pasar
el tiempo. Es allí donde el Anboto presenta un
aspecto, en ocasiones, feroz. A las imágenes de
este reportaje, que os invito a degustar, me
remito. Acceso:
Partiremos del barrio de Arrazola en el valle de Atxondo. En Durango debemos coger dirección Elorrio y desviarnos a mano derecha en Apatamonasterio. Al llegar a Arrazola hay que meterse en el pueblo y coger la pista que parte hacia Andasto y el collado de Zabalandi, y que está debidamente señalizada. Nosotros nos fuimos valle adentro hasta las últimas casas y aparcamos a la vera de una taberna.
La única pega de la primaveral mañana fue que no supimos dar con el camino adecuado a la ida; sí en cambio a la vuelta. Ello nos hizo sudar de lo lindo por unas pendientes de órdago
hasta que,
tras mucho flanquear sin camino
, llegamos a
la ruta adecuada. Perdimos bastante tiempo y es
por ello por lo que que tuvimos que desechar la
interesante opción de visitar la cueva del cura de
Santa Cruz. Otra vez será
. En estas casas dejamos el coche y ya vemos la imponente figura del Anboto, mil metros por encima de nuestras cabezas
.
Nos interesa la dirección de Ipizte, pero poco nos va a durar la alegría por la pista.
Ya veréis la de fotos que le saqué y cómo fue cambiando su perfil.
La pista nos hubiera llevado hasta Besaide, así que vamos fatal. Preguntamos a un compañero bizkaittarra y, asustado de nuestra dirección e intenciones, nos dice que la ruta va pegado al Anboto. "Debéis superar ese pinar y a ver cómo salís al barranco del riachuelo". Cambio de tercio, nos dirigimos al pinar del que nos habla dejando los caseríos por donde hemos salido debajo.
Este tramo fue una gozada
,
una imagen vale más que mil palabras.
Comienzan las exigentes pendientes por una pista que nos va a machacar. Por detrás, despunta el Udalatx.
El valle de Atxondo, qué pasada de sitio.
Otra vez él
.
A la izquierda vemos el Ipizte, nuestro objetivo del día.
Es febrero, pero esta pista nos pone a tono.
Os acerco el Oiz.
Otra del Udalatx.
Esto es un escándalo
.
Se amplia el valle hacia el horizonte.
Una pena que haya cortado la cabeza del Anboto
.
La pista se dividió muchas veces y nos hizo dudar mucho. Nos juntamos con tres personas que venían del camino correcto, pero que se perdieron también. Optaron por la directa y superaron un desnivel brutal por el típico camino de cabras. Nosotros optamos por flanquear un bosque e intentar salir a la base de la pared del Anboto.
Y tras mucho sufrimiento alcanzamos el barranco que baja entre las dos cimas y Zabalandi. Vemos el camino que sube pegado al riachuelo debajo nuestro, y se nos cambia la cara
.
Ya estamos en él.
Vamos a internarnos ahora en un precioso hayedo que, tras hacer un zig-zag, nos llevará al collado de Zabalandi.
Salimos del bosque, a la vera de las peñas de Andasto, y el paisaje se abre.
Ipizte y el collado de Zabalandi a la derecha.
Madre mía, qué pasada.
Hacia la zona guipuzcoana.
La foto que os enseñé ayer.
Nos unimos a la pista que viene de la zona alavesa de Aramaio y enfilamos hacia Zabalandi.
Llegamos al collado con la chabola de Pakeleku.
Otra típica pose del Anboto.
Descansamos un poco y nos internamos en el hayedo que defiende la cima del Ipizte. Una pintura en una roca nos lleva por el camino correcto.
Seguiremos los mojones y las marcas amarillas. Este camino es una pasada, me maravilló
.
Atacamos este corredor herboso.
Os acerco otras dos cumbres míticas.
¿Qué me decís de éste? Mira cuántas fotos le saqué, Miranda
.
Otra desde el corredor.
Está defendido por una peña espectacular.
Seguimos avanzando por el hayedo instalado en el lapiaz.
Pequeño descanso; se adivina un collado ahí delante.
Desde donde me veo obligado a volver a sacarle.
Hacia la otra vertiente, me fijo en el Orisol. Es el techo de la sierra de Arangio, otra bonita cima.
El valle de Aramaio, a nuestros pies. Una pena que el sol estuviera de frente e impidiera una mejor perspectiva del entorno, porque su belleza lo merece
.
A la izquierda del collado, en apenas medio minuto, está la cima.
Puñetero, te has hecho derrogar. Nos costó dos horas y media llegar a él, mucho más de lo normal.
Con el buzón oxidado, hacia Orisol.
Hacia el Duranguesado, las vistas están limitadas por el hayedo.
En esas agujas me figuro que está la cueva del cura de Santa Cruz. No tenemos tiempo para ir hoy; hay más días que longanizas
.
Descendemos y comprobamos que, donde no da el sol, la helada perdura.
Chabola de Pakeleku (lugar, sitio de paz en euskera). El nombre, al menos un miércoles laborable como hoy
, le viene
como anillo al dedo.
Desde el collado nos fijamos en el Udalatx y en esa cima de la zona de Elgeta que os señalo.
Bajamos directos al riachuelo por el hayedo, buscando los sitios más fáciles. La de fotos que le saqué...
Ya estamos sobre el verdadero camino de Arrazola, que nos va a llevar cómodamente abajo. Nos despedimos del Ipizte. Estoy convencido de que volveré a visitarte, tengo toda la vida por delante
.
Las paredes del Anboto.
Nos acompaña el ruido del agua.
Hoy el protagonista ha sido el Anboto, pero el Udalatx es una señora cima también.
Vuelvo a fijarme en las caprichosas formas de su majestad.
Os dejo una pano de Atxondo, para que os encandile aún más.
Encuadre de casitas y el Udalatx al fondo, así me despido.
Un placer de excursión, de cuatro horas y cuarto de duración, por el Duranguesado. Zampada tremenda en el Makatzeta
y otro recuerdo brutal para la memoria. Un saludo
chicos
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