Ruta
balizadaTrepar,
o usar las manos.
Cuerda
necesaria
Horarios
aproximados: Pagomakurre,
subir 200 mts (45´) Atxulaur Atea, seguir (30') Atxaragun Atea, subir 11 mts
(15') Karbamaieta. Total subida:
1h30' + 1h15' de bajada Tiempo Total: 2h45'.
Opcion: recorrer las cuevas dependerá de la pericia de cada uno al encontrarlas y
el tiempo que se esté dentro.
Desde Areatza - Villaro, frente a la iglesia, sale una
pista asfaltada, que nos lleva al área recreativa de Upokomakatza, Larreder. La pista se torna de grijo en estado aceptable hasta Pagomakurre donde hay un amplio aparcamiento, que en ciertas fechas se queda pequeña. Es el acceso mas
habitual y concurrido en fines de semana y festivos.
Pagomakurre, hay numerosos refugios por los alrededores de carácter privado, y como no,
también tenemos un bar que se suele abrir en época estival, así como mesas con
bancos y una fuente con agua fresca.
Empezaremos la marcha
atravesando el área de descanso rodeada de hayas. Un poste indicador marca el inicio
del sendero.
Pasada esta, la senda se adentra en un bosque
de abetos.
Es una zona muy umbría. Tras el abetal, un
pinar y un humedal que se puede sortear bien por la izquierda, bien rodearla por su
parte derecha; para ello seguimos la senda que se adentra en el pinar.
A 60-70
metros despues de un claro en el bosque, se cruza un arroyo, recuperando de
nuevo el itinerario principal un poco más adelante.
Se continua ascendiendo ligeramente atravesando un pinar, hasta toparnos
con un roquedo donde encontramos un antiguo camino de carros con el suelo
empedrado.
Este camino
era utilizado antiguamente para el transporte de carbón vegetal producido a
partir de madera de haya, como los ejemplares que podemos observar en este
punto.
El transporte se realizaba a lomos de caballos, mulos o carros de bueyes cuando
el camino (como es el caso) lo permitía.
Por otro lado, aún es posible encontrar
en los montes de Gorbeia numerosas plataformas circulares donde se ubicaban las
carboneras.
Ascendiendo
por el camino llegamos a unas campas donde atravesaremos un cercado y
continuamos hasta toparnos con la salida del mismo. Desde aquí podemos observar
en lo alto el Ojo de Atxulaur.
Tras pasar una alambrada, hay que remontar la pendiente
por las campas.
La senda que sube al Ojo de Atxulaur, va por la
izquierda, por el hayedo, aunque se puede subir directamente por una
pendiente algo más pronunciada.
En unos 10 minutos se llega al Ojo de Atxulaur. Constituye la
entrada natural para penetrar en las entrañas del macizo viniendo de
Pagomakurre o desde Urigoiti.
He leído mucho sobre Itxina, sobre el fenómeno cárstico y
la formación del complejo en el que se adentra la ruta, pero de lo que he
leído, lo que mejor define el enclave natural en el que nos adentramos es
esta narración del historiador del XVIII Juan Delmas, cuando describe el
entorno:
"El aspecto que presentan estos
descarnados picos y hondonadas al lado de la feracidad de las pequeñas
planicies que, a su inmediación, se extienden cubiertas de seculares tejos y
encinas, de enormes hayas y robles y de plantas medicinales, y el inmenso
panorama que se descorre a la vista, forman un contraste difícil de
describir, pero admirable por su grandiosidad y belleza".
Tras pasar el Ojo, justo encima de este, mas bien un poco
mas a la izquierda se encuentra la modesta cima,
Atxulaur Aitza.
Ahora hay que descender bordeando la hondonada por la
derecha, hasta el cruce de caminos Lexardi - Supelegor.
En una piedra está escrito Supelegor y es la senda
que hay que tomar, según llegamos al cruce a la derecha (O).
El sendero bien marcado y con bastantes marcas de
pintura desciende y serpentea por las entrañas de este complejo
cárstico, el cual hay que evitar con mal tiempo o
niebla intensa, ya que se pierden todas las referencias.
Nos topamos con los restos de una borda, punto de
acceso a
Arkuatxa.
El sendero continua y se encajona tras una gran piedra.
Tras contornear la roca se llega a un alto, punto de acceso a
Arko Atxa, que también se puede visitar .
El sendero desciende, a nuestra derecha, otra cueva bajo
la roca que se puede visitar con precaución y llevando alguna linterna.
Después de Supelegor.
En todas estas cuevas hay que prestar atención ya que
tienen simas internas con caídas impresionantes y hay que llevar
iluminación.
Se puede visitar su interior así como unas cuantas
curiosidades más que hay a su alrededor, lo que le he llamado,
Las Entrañas de Itxina. Está ruta está descrita junto a la cima de
Arkuatxa, según se viene desde Atxular Atea, pero es perfectamente valida
para está ocasión.
La senda continua, tras pasar la cueva, la senda toma
altura, entre el hayedo.
El sendero bien marcado y con bastantes marcas de
pintura asciende y serpentea por las entrañas de este complejo
cárstico. Según se gana altura, miramos al corazón de Itxina. E
El trayecto nos ha llevado a una de las zona más profundas de Itxina, pasando por una zona plagada de cuevas y simas.
Por fin se llega a Atxaraguna Atea, otra posibilidad de
ascenso o descenso a esta parte del periplo de Itxina. Eso si, siempre con
buen tiempo y que no haya humedad ya que tiene pendiente pronunciadísima.
En este punto, giramos a la izquierda (S), no hay senda
definida, el terreno es abrupto, hay algún hito disperso.
Hay simas a un lado y el filo de la arista, hacia el
valle es una pared con muchos metros de caída, hay que prestar mucha
atención de no tener percance alguno, el progreso es incómodo y se hace
lento, ya que hay que mirar donde se pisa y por donde continuar. En la foto
inferior, vista hacia Axkorrigain.
Al de 15 ó 20' se llega Karbamaieta (1.076 mts)(1h30').
El paisaje es bellísimo, allá donde nos lleve la mirada.
El macizo de Itxina se encuentra
en el interior del Parque Natural de Gorbeia y es un elemento clave en su
paisaje. Constituye un gran afloramiento de calizas del complejo Urgoniano,
formadas a partir de los arrecifes de coral que crecieron en mares poco
profundos hace unos 110 millones de años.
El agua disuelve la roca provocando en la superficie hundimientos (dolinas)
y fracturando la roca en forma de surcos y canales (lapiaces), son los
llamados fenómenos kársticos. Entre ellos destacan el conocido Ojo de
Atxulaor, la Gran Grieta central, la dolina de Axlaor y la cueva de
Supelegor.
Todas las aguas de lluvia filtradas forman una gran cubeta endorreica
subterránea cuyo principal manantial es el de Aldabide, al norte del macizo.
Una utilización muy particular de algunas las profundas grietas del karst es
su uso como neveras para conservar la nieve hasta bien entrado el verano y,
de hecho, en Itxina se conserva en perfecto estado una de ellas, en
Neberabaltz.
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Nota:
No es recomendable internarse si no es con alguna persona que conozca
bien el área, debido a que los caminos, aunque algunos balizados, son un
laberinto cárstico donde es fácil desorientarse.
Este llamamiento debe
ser especialmente atendido en caso de niebla.
El interior del macizo es
un gran laberinto de simas circundadas por elevaciones rocosas
agrietadas y resquebrajadas.
Por otra parte, según reciente publicación de un mapa de José Santos de la Iglesia, que ha estado en contacto con
algún pastor del Gorbea, Kutxak y Atxajausita/Atxausieta, están
intercambiados. Al llegar a sus cumbres, en los buzones nos encontramos como
están en las panorámicas.
A tener en cuenta:
Los horarios son aproximados y depende de la época del año en que se hagan.
Se aconseja llevar siempre un plano de la zona, así como brújula o GPS. No
efectuar itinerario alguno bajo condiciones atmosféricas adversas y si es
posible, ir siempre acompañado. En caso contrario, dejad una nota o alertar
a alguien de la ruta a realizar y horarios aproximados.
Las rutas descritas dentro de esta Web, corresponden a las apreciaciones del
autor tras el recorrido de los mismos. Estos pueden desarrollarse por
terrenos difíciles y sin sendero. Su interpretación por parte del usuario no
compromete la responsabilidad del autor.