Si se viene de Bilbao o de Donostia-San Sebastián la mejor forma de llegar es
por la autopista A-8 salida Durango, una vez allí, se coge la nacional BI-623,
en dirección al puerto de Urkiola.
Una vez en el puerto se aparca en cualquiera de los amplios aparcamientos que
hay en el mismo puerto. También se puede utilizar el transporte público y subir
en autobús con la línea que une Vitoria-Gasteiz con Durango.
En el alto de Urkiola, junto al Santuario, hay una serie de
aparcamientos escalonados, y en los que los fines de semana, no cabe ni un
alfiler.
El Santuario de los Santos Antonios de Padua y
Abad Se trata de uno de los templos con más devoción de Bizkaia.
Aunque el edificio que vemos hoy en día se comenzó a construir a
principios del siglo XX, en este lugar existió antiguamente una
ermita y después una iglesia (1646). La torre exenta, sin embargo,
data de 1870. En el exterior de la basílica encontramos la famosa
piedra alrededor de la cual dan varias vuelta aquellas personas que
buscan pareja.
En las inmediaciones del Santuario, junto a la
carretera que lleva al aparcamiento encontramos la vieja nevera de
Urkiola. Recientemente recuperada se trata de una estructura
cilíndrica escarbada en el suelo con la paredes recubiertas de
mampuesto, actualmente raseado. El pozo se encuentra rodeado de un
pequeño muro y cubierto por una tejavana a dos aguas. No debe ser
anterior al s. XVII, aunque la utilización de la nieve para
conservación de algunos productos de esta vía de comercio parece
remonta hasta la época medieval.
Bien, la opción mas recomendable es seguir por un sendero que
sale tras el último de los aparcamientos escalonados, y se pasa un cercado por
un paso habilitado a tal fin.
Hay otra opción; a la derecha de este ultimo parking hay una pista, cerrada con
barrera a los vehículos, que también lleva a las campas de Pol-Pol o Asuntze,
evitando la subida a Urkiolamendi, pero es monótona y aburrida, por
lo que es mejor tomarla a la vuelta si se quiere evitar
la subida a Urkiolamendi.
Bien, como comentaba, se sube una ancha senda de hierba,
poco después debajo de un tendido eléctrico. se llega a una zona de cipreses que
se atraviesa por un amplio coratafuegos.
Tras pasar la zona de cipreses, asoman a la espalda, el Saibigain y
el Macizo de Eskubaratz.
Así como el altivo Mugarra, Untxillaiz y Aitztxiki, paraíso
de los escaladores.
En esta zona de pastos es habitual ver a los caballos y
algunos rebaños de ovejas campando a sus anchas.
Según se asciende por la lomada en dirección se puede ver, a la izquierda
la zona del Alluitz hasta Larrano.
Poco después aparece el Anboto, montaña mítica donde
las haya, hermosa cumbre, cúspide del Parque Natural de Urkiola, junto a sus
vecinos, Elgoin y Kurutzeta.
Se sigue el ascenso por la herbosa e inclinada ladera.
Y se llega al alto, donde se encuentra una mesa de
orientación.
Un poco más adelante, sobre unas rocas se encuentra el
buzón de Urkiolamendi (1.011 m.) (35').
Tenemos unas vistas excepcionales de las Peñas del
Duranguesado.
Tras pasar una alambrada con paso habilitado, se llega a Azuntze
(50'), encontrando la pista que viene de Urkiola, así como un pequeño refugio-abrigo.
Un poco más adelante,
un poste de señales que indica la dirección adecuada a tomar. A la derecha de la
pista se encuentra la ferruginosa fuente de Asuntze, también conocida de Pol-Pol.
Se continua por la pista que tuerce a la derecha y asciende poco a poco en dirección
Pagozelai. A la derecha de la pista un antiguo depósito de piedra, antiguos
lavaderos de mineral, más adelante a la derecha un refugio cerrado.
Al llegar al alto, collado de Pagozelai
(1h5'), y después de sobrepasar un grupo de bloques de piedra
serrada y otro poste señalizador, la pista gira a la izquierda en dirección Norte hacia
una antigua cantera.
Antes de llegar a la cantera, se deja la herbosa pista y hacia la derecha
se coge una senda se adentra en el hayedo.
A partir de aquí, ascensión es dura y no cesa. La mejor forma
de remontar la dura pendiente es seguir las innumerables marcas rojas que
balizan la ruta.
Tras salir del hayedo, se ve el último promontorio rocoso del Anboto.
Se llega a la crestería, encontrando una placa grabada y un soporte
metálico que parece la carcasa de un foco. Hacia el Norte, asomándonos al
cortado, se puede ver el recóndito Anbotoko Sakona, otra subida espectacular
donde las haya, con una pendiente durísima y con el mayor desnivel que hay por
la zona para subir al Anboto y que sólo es recomendable subir con buen tiempo y
cuando no haya llovido en varios día, preferiblemente en verano.
Ahora basta seguir la crestería, la cual exige apoyar las
manos en más de una ocasión y alguna corta trepada por tramos de roca pulidísima
y en la qué hay prestar especial atención para evitar resbalón alguno y tener
un disgusto.
Por fin se llega a la cumbre del Anboto (1h50') (1.331 mts),
donde se encuentra un buzón con forma de hacha clavada en tronco, un vértice
geodésico y, cómo no, los montañeros de todos los sábados y Domingos y Festivos.
Por donde hemos venido, con la opción de volver por la pista que
bordea Urkiolamendi.
Mitología:
La Dama de Anboto
La cumbre de Anboto constituye una de las moradas más
importantes de Mari, la diosa reina de la mitología vasca: su silueta destaca
dominante sobre el resto de montañas y valles del Duranguesado por la altura y
agresividad de sus perfiles calizos, atrayendo en torno a su pico nieblas y
nubarrones que crean el marco propicio para el fomento en la tradición popular
de mitos y leyendas.
Según una de las versiones recogidas por Resurrección María
de Azkue, Mari era una joven natural de Lazkao. Tenía un hermano religioso y una
madre, en cambio, poco piadosa. Cuando el padre les enviaba a la iglesia, la
madre llevaba a su hija a una cueva del monte. Pasó el tiempo y el hermano, ya
ordenado sacerdote, se enteró de que se hermana no pisaba la iglesia. Fue en su
busca, la ató, la metió en un carro y la condujo al pórtico de la iglesia con el
ánimo de aplicarle exorcismos. Dejó el carro en el atrio y entró en la
sacristía. Entonces, Mari despegó con el carro y remontó altura acompañada de un
gran alarde de fuego y llamaradas.
Desde entonces vive en una cueva de la cumbre de Anboto,
errando por los cielos en forma de hoz de fuego. La imagen de Mari era temida y
se dice que los pastores acudían a esta montaña en procesión para verse libres
de sus iras, que se materializaban en forma de plagas o pedriscos. Relacionada
con el pastoreo de las cumbres circundantes se encuentra el relato que en 1920
recibió J.M. de Barandiarán en Azkoitia:
La dama de Anboto había robado un carnero a un pastor de
Aralar. El pastor preguntó a la Dama dónde se hallaba su Animal. "En mi cocina",
le respondió Mari. -"¿Me lo vas a devolver?", inquirió el pastor. -"Si vienes a
buscarlo, sí". El pastor pidió consejo a un fraile y éste le recomendó que se
metiera en la sima andando hacia adelante y saliera caminando hacia atrás.
Cuando penetró en la cueva, vio que la Dama tenía por cabecera el carnero.
Agarrándole por los cuernos lo sacó andando hacia atrás , tal y como le había
aconsejado el fraile. La Dama le advirtió cuando salía de la cueva: "Da gracias
a que has salido como has entrado, de otra manera habrías tenido que quedarte
aquí para siempre".
La conducta a seguir dentro de la cueva de la Dama de Anboto
mantenía un ceremonial que debía ser escrupulosamente respetado: no tutearle, no
sentarse, así como salir y entrar sin perderle en ningún momento de vista, al
modo y manera que, según la tradición popular, debía actuarse ante la aparición
de un difunto. Pero no sólo se atribuyen a Mari actitudes agresivas hacia las
gentes de los alrededores. En algunos casos sus consejos resultaban positivos.
Es el caso del terrón al que se le paró su terrería en Zubillaga (Oñati).
Considerando que el hecho era por causa de maleficios,
consultó con la Dama de Anboto. Ésta le marcó los pasos a seguir: "Debajo del
yunque hay una losa, debajo de la losa un sapo grande: quítalo y la terrería
volverá a funcionar". Así lo hizo y todo se cumplió según lo previsto por Mari.
Bibliografía Barandiaran J.M. "Mitos del Pueblo Vasco".
Barandiaran J.M. "El mundo en la mente popular vasca". Azkue R. M. de "Cuentos y
leyendas del País Vasco" y Pyrenaica
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A tener en cuenta:
Los horarios son aproximados y depende de la época del año en que se hagan.
Se aconseja llevar siempre un plano de la zona, así como brújula o GPS. No
efectuar itinerario alguno bajo condiciones atmosféricas adversas y si es
posible, ir siempre acompañado. En caso contrario, dejad una nota o alertar
a alguien de la ruta a realizar y horarios aproximados.
Las rutas descritas dentro de esta Web, corresponden a las apreciaciones del
autor tras el recorrido de los mismos. Estos pueden desarrollarse por
terrenos difíciles y sin sendero. Su interpretación por parte del usuario no
compromete la responsabilidad del autor.
Coordenadas en Datum ED50.